Quiero respirarte
Déjame embriagarme con el exquisito elixir que emite tu piel
Bendito tu pecho que me reconoce y permite albergarse en él
Inhalo en tu cuello la esencia divina inherente al candiel
Mis yemas que rozan tus labios sabor aguamiel
Fundirnos en danza bendita al ritmo de tu exhalación
No existe otro aire quе iguale tu respiración;
Susurra la brisa tu nombre еn sagrada invocación;
Nos une en un trance de ardiente
Y eterna comunión
Eres vasija donde el alba bebe
Y el tiempo en tus umbrales se detiene
Juntamos las pieles armoniosamente
Tu templo me brinda cascadas de mana radiante
Mi boca lo bebe sin tregua ni calibración;
Flotamos rendidos al rito de la transmutación
En tu aroma me pierdo, me fundo y me nombró amor;
Deja que tu alma arda en llamas al ritmo de esta canción
Mujer tu perfume es el regalo que las diosas nos brindan a los mortales
Impregna tu olor en cada parte de mi destacando tus deseos carnales
El sabor de tu aliento me hace volver a mis instintos fundamentales
Siente cómo nos fusionamos hasta llegar a nuestros paraísos mentales
Llegamos al punto divino entre heridas y transpiración
Tu espalda y mis manos mientras regulas tu respiración
Y tu piel se eriza al mínimo acto de fricción
Susurro en tu oído palabras de entrega y de devoción
Me callas con un beso que enciende en tu interior una flama
Quiero desnudarte hasta llegar al núcleo de tu alma
Tus ojos se pierden entre pasión y lujuria
Inexplicable combustión que confunde al amor con la furia
Quiero consumir tu energía hasta que seamos uno mismo
Dos mismos seres convergen en un incierto silogismo
Déjame besar cada parte de tu piel hasta llegar al purismo
Déjame nutrirme de tu brebaje hasta llegar al alcoholismo
Mujer tu perfume es el regalo que las diosas nos brindan a los mortales
Impregna tu olor en cada parte de mi destacando tus deseos carnales
El sabor de tu aliento me hace volver a mis instintos fundamentales
Siente cómo nos fusionamos hasta llegar a nuestros paraísos mentales
Bendita tu piel y su embriagante aroma
Bendito todo tu ser y su perfecta existencia
Benditos tus labios, tu verso y tu prosa
Bendito soy yo por ser digno de tu presencia